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La mesa y su evolución (I PARTE)
Por Thamara Pereira
 
Al pensar en un mueble que demuestre la evolución social de la humanidad, que sea velador de reuniones, decisiones, triunfos, derrotas, acuerdos, banquetes, matrimonios, despedidas, quizás sea la mesa el resultado. Es por ello que en esta primera entrega se tratará de su significado e historia en el sentido estricto de la palabra, para dar cabida en entregas sucesivas a los elementos o menaje que la acompañan
 
La mesa para los gastrónomos, chef, aficionados y amantes del buen comer es el lugar donde se conjuga la cultura, el gusto, la educación y buenas costumbres. Es, en definitiva,  el lugar perfecto para presentar y disfrutar de deliciosos manjares y bebidas.
 
Las mesas han ido crescendo e increscendo según lo han hecho las familias. Hace algunos años, no se concebía una casa sin una mesa rectangular que no tuviese bisagras que soportasen superficies que aparecían y se apoyaban en una pata. Mientras que hoy en día, un fenómeno contemporáneo  por los espacios reducidos, nos hace pensar en mesas plegables de preferencia redonda.
 
Como hemos visto, la mesa existe y ha evolucionado con el pasar de los años, según las necesidades económicas, de espacio y los materiales disponibles para su fabricación. Ha sido y es, el escenario principal para disfrutar el arte gastronómico. Pero, ¿qué es la mesa?, ¿de dónde viene?
 
Definición y etimología
La palabra “mesa” proviene del latín “mensam”, hoy con el mismo significado: mueble de madera de superficie plana que se utiliza para colocar objetos. En la antigüedad se le conocía como “tabula mensam”, es decir, “tabla medida o elevada”, por su superficie, sostenida por una o varias patas. La “tabula” o “tabla” determina su forma y dimensión.
La mesa puede estar fabricada en diferentes materiales: vidrio, madera, plástico, hierro o una combinación entre ellos.
La pronunciación de esta palabra en “latín culto” era “mensam” y en el “latín popular” se pronunciaba sin la letra “n”, por lo que con el pasar del tiempo se le dijo “mesam”.
 
Actualmente se conocen reglas etimológicas que explican este cambio
 
•          La “m” latina se perdió, en posición final de palabra
•          El grupo latino NS  pasa al castellano a:  “s”.
 
Mensam > mensa > mesa
 
A nuestra mesa la conocen en otros idiomas:
 
Alemán           Tisch
Búlgaro           Maca
Esloveno        Miza
Estonio           Laud
Francés          Table
Inglés              Table
Italiano            Tavolo
 
 
Historia
En un principio no existía una sala comedor, sino que se instalaba la mesas en una habitación o en la cocina (dependiendo de la ocasión). 
 
De la mesa en mesopotamia no se tienen datos fehacientes de su existencia, según las tablillas cuneiformes que se encuentran en la Universidad de Yale, según describe Bottéro en su libro “La cocina más antigua del mundo”.
 
Hasta ahora no se conocen datos arqueológicos que prueben su existencia, es probable que no existiera una mesa “para comer” como la conocemos hoy en día. Solo aparecen gráficos que muestran bandejas llevadas por personas a los comensales.
 
Por el contrario, en época de los egipcios, fenicios y asirios, unos quince siglos a.e.C., lograron la sofisticación en la fabricación de mesas rectangulares.
 
•          Patas en sus cuatro ángulos, otras de tres y un solo pie
•          Patas terminadas en garra de tigre o pezuña de rumiante.
•          Materiales usados: bronce, mármol, piedra y barro cocido.
•          Diseño en forma de tijera (como las utilizamos en estos tiempos de forma auxiliar por su practicidad al plegarse).
 
Por otra parte, los aztecas y mayas utilizaban dos tipos, las mesas trípodes o délficas para realizar los augurios y sacrificios paganos, y las mesa del altar, ubicada en los santuarios, las que servían para colocar los instrumentos de culto y ofrendas dedicadas a los dioses o héroes.
 
La concepción de la mesa en Grecia y Roma fue otra. La comida era muy simple y escasa en el día a día. Cuando la cena se convertía en un festín, la servidumbre preparaba el comedor, llamado triclinio, por sus tres camas dispuestas  en forma de “u” alrededor de la mesa.
 
La cama principal era destinada para los anfitriones e invitados especiales y las otras dos, para el resto de las personas.
 
También se le daba el nombre triclinio a las sillas reclinables (“tri” tres y la palabra griega “klyne”, lecho) y se les llamaba cátedras cuando tenían respaldo. Los lechos, muchas veces con incrustaciones de marfil oro y a veces piedras preciosas, solían estar cubiertos con almohadones y edredones sobre los que se apoyaban con el brazo izquierdo, dejando el derecho libre para comer.
 
Por otra parte, a las sillas en Grecia se conocieron por los relieves y las pinturas que las representan con pies en forma de animal. El respaldo era curvo y oblicuo. Todo era de gran elegancia y suntuosidad, como narra Brillat-Savarin en su libro Fisiología del gusto, sección festines griegos, menciona: “todas las artes prestaban auxilio para adornar sus mesas, a cuyo alrededor se colocaban los convidados, acostados en camas cubiertas con ricos tapices púpuras”
 
Existían  otros tipos de mesa utilizadas en función a las necesidades, tanto en Grecia, como en Roma, entre ellas:
•          Mesas bajas y cerradas por los lados para sentarse.
•          Velador redondo (mesa de un pie), donde se colocaban los manjares para que los comensales tomaran los alimentos si se encontraban en sus camas o triclinios.
•          Mesas auxiliares de cuatro patas y un pilar en el centro, destinada a soportar grandes pesos: vajilla, vinos o comida.
•          Mesa fúnebre, en la que se esculpía vasos, platos, copas, cucharas, etc., simbolizando la comida ofrecida a un difunto.
•          Mesas délficas o trípodes, sus patas con diseño en forma de corva. Con el tiempo le dio paso al estilo barroco y al rococó de Luis XV
 
Al igual que en períodos anteriores, la mesa en la Edad Media solo se destinaba a momentos de grandes acontecimientos sociales, el resto del tiempo los miembros de la familia comían en su cuarto.
 
Las mesas en los grandes banquetes de éste período se caracterizaban por:
 
•          Practicidad al montar y desmontar.
•          Caballetes con grandes tablas con o sin travesaños
•          Adaptabilidad al número de comensales
•          Disposición en forma de “L” y “U” o filas paralelas
•          Patas decoradas.
•          Visten largos manteles de doble espesor, demostrando el estatus del anfitrión.
•          Vajillas compartidas y cubiertos casi inexistentes
 
En resumen la frase poner la mesa se aplicaba literalmente
 
En el Renacimiento,
•          Las mesas son más lujosas
•          El tenedor, la porcelana y la cristalería hacen su aparición
•          Se evidencia la pasión por el arte desarrollado en la época.
•          Tienen incrustaciones de piedras preciosas y pies torneados o esculpidos.
•          Las sillas son sobrias, se utilizan telas bordadas, terciopelos o guadameciles (cuero pintado o labrado) sujetos con clavos de adorno en el asiento y respaldo
•          En el siglo XVII estuvo muy en boga para reyes y nobles la silla portátil o de manos, a modo de coche
•          Diseño de mesas con aletas
•          Incorporan mas comensales
•          Mesas de 4,20 mts con el tiempo y la practicidad reducen el tamaño
 
 Es curioso notar que a finales del siglo XVI aparece el comedor en todo su esplendor y de uso obligatorio según las normas de etiqueta de la época, pero al poco tiempo desaparece.
 
Reaparece en el siglo XIX, debido al ascenso de la burguesía y al auge de los restaurantes, se traduce en la necesidad de retomar la vida palaciega por parte de las clases emergentes gracias a la Revolución Francesa.
 
En conclusión, los siglos XIX y XX han sido de constante evolución y simplicidad, con normas de protocolo y etiqueta bien definidas como veremos en las próximas entregas
 
Fuentes consultadas:
 
•          Neirinck, E y J-P. Poulain. Historia de la cocina y los cocineros. Editorial Zendrera Zaquiey, Barcelona, España. 2001
•          Fisas, Carlos. ¡Que aproveche!. Plaza y Janés Editores, S.A. Barcelona. España. 2001.
•          Bottéro, Jean. La cocina más antigua del mundo. Tusquets editores. Barcelona, España. 2005
•          Terrier-Robert, Annie. El arte de servir la mesa. Susaeta. Madrid
•          Maestre, Isabel. El Arte de la Buena Mesa. Everest. La Coruña. 2005
•          Brillat- Savarin, J.A. Fisiología del gusto. Editorial optima. Barcelona. 2001
•          Crónica de la Humanidad. Plaza y Jenes. Barcelona. España. 1987
 
•          http://www.mallettantiques.com/featured_item/antique-dining-room-tables.htm
•          http://www.mallettantiques.com/featured_item/antique-dining-room-tables.htm
•          http://en.wikipedia.org/wiki/Table_(furniture)
•          http://en.wikipedia.org/wiki/Chair
•          http://www.arteazul.com/restauracion/civilizaciondelmueble2.htm
•          http://www.dearqueologia.com/domus02.htm
•          http://www.xtec.es/~jcalvo14/triclinio.htm
•          http://www.wordreference.com/definicion/triclinio
•          http://html.rincondelvago.com/casas-de-pompeya.html
•          http://www.etimo.it/?term=mensa
•          http://olmo.cnice.mecd.es/cviloria/etimologia.htm
•          http://www.hottopos.com/notand7/marias2formas.htm
 
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