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LAS FRESAS
Las fresas de color rojo intenso (en su maduración) y muy fragantes se obtienen de la planta del mismo nombre, “fresa”. En realidad, lo que se conoce como fresa son los receptáculos de sus flores, gruesos y carnosos, sobre los que se insertan los verdaderos frutos en forma de pequeños granos amarillentos conocidos botánicamente como aquenios.
 
Se pueden encontrar en el mercado, principalmente, dos tipos de fresas, las de mayor tamaño y las llamadas silvestres o de bosque. Hoy día las dos pueden ser cultivadas, pero a pesar de ser frutas primaverales, podemos encontrarlas durante todo el año, bien porque se cultiva en diferentes zonas con el clima apropiado, bien porque se cultivan en invernaderos apropiados. Durante mucho tiempo las fresas crecieron de forma natural en los bosques, tardando en realizarse su cultivo, probablemente porque se trataba de una fruta muy frágil y sólo se recogía el fruto durante un mes del año.
Las fresas silvestres proceden de los Alpes y son conocidas desde tiempos prehistóricos. El fresón está considerado una variedad de la fresa; su procedencia es de la unión de dos especies diferentes provinentes de América, mezclada en Europa. Actualmente existen numerosas variedades de fresas, clasificadas en tres grupos: fresitas de bosque, fresas cultivadas y fresones.
 
La fresita de bosque es un tipo de fresa  que se caracteriza por su gran sabor. Las variedades alpinas, como Baron Sotemacher, Alexandria y Yellow Gonder, presentan un largo periodo de fructificación.
 
Las fresas cultivadas son generalmente de mayor tamaño que las fresitas de bosque, con un aroma menos intenso.
 
El fresón es un tipo de fresa de mayor tamaño y con forma de corazón, adquiere diferentes tonalidades rojizas según su madurez. Algunos alcanzan un tamaño desproporcionado para su especie. En algunos casos podemos apreciar, al cortar una fresa, un hueco en su interior; esto indica que se han utilizado demasiados productos químicos en su cultivo. Los fresones se reconocen, principalmente, en dos especies: una es la Fragaria virginiana, procedente de América del Norte e introducida en Europa en el siglo XVII. La otra es la llamada Fragaria chiloensis que produce un fruto más rosado o blanco, con un sabor más ácido y que recuerda a la piña. Su procedencia es de América del Sur y el Oeste de América del Norte, se introdujo en Europa un siglo más tarde que la Fragancia virginiana, cultivándose actualmente para la elaboración de mermeladas, ya que, es un fruto dulce y carnoso con un color rojo muy intenso, conocida también por el nombre de Little Scarlet.
 
Por otra parte, existen diferentes variaciones híbridas procedentes de uniones con características diversas. En los últimos años se han conseguido variedades de dobles cosechas, se realizan diferentes cruces produciendo frutos, tanto en verano como en otoño. Entre los principales fresales de doble cosecha destacan Aromel, Ostara, Rabunda y Rapella.
 
Valores de la fresa
Durante la edad Media se le atribuyeron diversas propiedades terapéuticas contra las infecciones de garganta, fiebre y problemas renales. Esta refrescante y aromática fruta se encuentra en su mayor cantidad y calidad en primavera, aunque está en plena maduración cuando ya entra el verano. Destaca en vitamina C y vitaminas del grupo B  (B1 – B2 – B3 – B6 – B12), con una considerable riqueza en hierro, magnesio, potasio, manganeso, calcio, zinc, fósforo, cobre y silicio. Las fresas son indicadas para una remineralización y un enriquecimiento nutritivo en el cuerpo humano. Presentan un contenido considerable en fibra, enzimas, pigmentos y sustancias aromáticas, ácidos de frutas y semillas digeribles. Por su composición facilita una regulación en funciones intestinales, evitando su consumo en procesos de diarreas y en casos de patologías estomacales.
 
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