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He leído, he escuchado, me han dicho... Que el Ministerio de Sanidad quiere aplicar duras restricciones al consumo del vino, pero, ¿qué es esto, qué está pasando, qué más nos van a prohibir? Uno de los productos más representativos de la dieta mediterránea y de la gastronomía española es sin duda el vino, junto con el aceite de oliva y el jamón de Jabugo.
El vino es un elemento básico de la dieta mediterránea y, como tal, debe ser tratado. Es un complemento alimenticio, con beneficios para la salud y su consumo responsable se aconseja incluso desde el ámbito médico. Agradezco a la ministra Salgado sus preocupaciones por mi salud, pero he notado en mi corazón que sus prohibiciones (en proyecto) me sientan peor que un par de copas de vino. Ya soy mayorcita para saber cómo quiero vivir, nfermar o morir, no necesito a ninguna “nurse” que merme mi libertad.
Sra. Salgado ¿ha ido usted a muchos botellones? Yo no, pero mi madurez e inteligencia me dice que un tanto % muy elevado de jóvenes no consumen vino, ya que su poder adquisitivo no se lo permite. El problema del botellón no es el vino, no son los jóvenes, es la falta de conocimiento, cultura y valores que usted, en lugar de preocuparse por éstas y más causas importantes y necesarias, se esconde en argumentos absurdos para afrontar un problema social que es producido por la dejadez de ustedes y, en este caso de usted misma.
¿Sra. Ministra, también nos va a prohibir leer o estudiar a los mitos? A esa mitología griega, romana o egipcia... A ese dios Dionisio conocido como el dios Baco? A esos grandes escritores como Pablo Neruda (“La oda al vino”) o a Jorge Luis Borges (“El soneto del vino”). ¿Le gustaría hablar con propiedad de una buena botella de vino? Estoy segura que cualquier bodega de nuestra tierra le ofrecerá un curso gratuito online.
¿También nos prohibirá utilizar el vino en nuestros fogones? No nos hemos de sentir culpables por acompañar nuestras comidas con vino.  Hablamos siempre de un consumo moderado. Es un elemento más de nuestra tradicional dieta, de nuestra alimentación y de nuestra cultura. Tenemos que enseñar a los jóvenes a saber apreciar este producto de la tierra y a despertar los sentidos que la gastronomía nos puede aportar. Saber beber se convierte en un placer más de la vida. Y no tenemos que olvidar: “Todo lo prohibido es lo más deseado”. Por lo tanto, Sra. Ministra, no me haga desear cosas que actualmente estoy segura que no me irían bien para mi salud.
María José Castro |